Patrimonio compartido

Los datos primarios en los que se basa el conocimiento sobre diversidad biológica advienen de las colecciones científicas - colecciones de muestras, fósiles o disecadas de especies de la naturaleza. Cada muestra documenta la existencia de una especie en un determinado tiempo y espacio, en áreas preservadas o actualmente perturbadas. Las colecciones biológicas existentes en las instituciones de enseñanza y pesquisa del país forman un patrimonio de información y conocimientos de más de 180 años de pesquisa sobre la fauna, flora y microbiota brasileñas, constituyendo, respectivamente, acervos de 26 millones de animales, cinco millones de plantas y casi 100 mil microorganismos, y son indispensables en pesquisas taxonómicas y filogenéticas, y esenciales en la identificación precisa de las especies.

Entre los países denominados megadiversos, Brasil responde por aproximadamente el 20% de las especies de todo el planeta. Pertenece a una minoría que se distingue por su nivel de desarrollo de investigación científica, con un sistema académico y de instituciones de pesquisa bastante extenso y consolidado. No por eso, sin embargo, tales países, situados invariablemente en la zona tropical del globo, tienen actualmente capacidad autónoma para el conocimiento de su diversidad. Para promover el avance sustancial en extensión organización y uso de la información es necesaria, en primer lugar, una apreciación del estado de conocimiento actual, de las lagunas en este conocimiento y de sus razones y de las dificultades para superarlas. Estos datos se encuentran disponibles en un sistema disperso basado en fronteras institucionales y nacionales. Frecuentemente, no están en formato digital y se consideran "propiedad" de las instituciones individuales.

La informatización de los acervos es reconocidamente una necesidad. Hasta 1998, la situación de la informatización de los herbarios brasileños se consideraba lenta y desordenada, pero Barbosa & Peixoto (2003) revelan que el panorama mejoró, a partir de los esfuerzos del gobierno brasileño para la implantación de la Convención sobre la Diversidad Biológica, orientada por las Directrices para la Política Nacional de Biodiversidad del país. Todavía queda mucho por hacer, ya que este costoso proceso es tan sólo el primer paso. Hay que compartir eficientemente tales bancos de datos, con el fin de mejorar la calidad de la identificación y la representatividad de la flora en esas mismas colecciones, dirigiendo las recogidas hacia las áreas poco o nada visitadas. Hay también que integrar tales informaciones, para tener una visión más fiel de las particularidades de las especies, ya que cada colección individual representa sólo una fracción de todo el conocimiento de biodiversidad y se basa en una u otra región geográfica.

 

 

 

 

 

 

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